Derechos humanos, ¿la utopía del XXI? Por Miguel Ángel Moratinos
El Gobierno ha contribuido de manera decisiva a la creación y el funcionamiento del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y a través de Onuart, con nuestras empresas transnacionales y algunas comunidades autónomas, hemos renovado la actual Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de las Naciones de Ginebra, que incorpora la cúpula de Miquel Barceló , y será la sede de sus deliberaciones y decisiones. España realiza un gran esfuerzo para promover también la igualdad de género a nivel global y, de manera especial en Africa e Iberoamérica y en el ámbito de los derechos humanos.
El gobierno ha ratificado el Protocolo contra la Tortura y por iniciativa del presidente José Luis Rodríguez Zapatero se han intensificado los esfuerzos que realizamos con Naciones Unidas para lograr una moratoria de la pena de muerte. Coincidimos con amplios sectores la sociedad civil española e internacional en que ésta es una causa justa, digna y humanitaria. La pena máxima es una violación de los derechos humanos y su irreversibilidad la convierte en un caso extremo de trato cruel.
El 60 aniversario de la Declaración Universal debe ser un estímulo para reforzar los instrumentos jurídicos e institucionales de protección y promoción de los derechos humanos, porque ellos han propiciado el nacimiento y la maduración de una verdadera ética y conciencia universales. Sin duda, en las últimas décadas se ha avanzado mucho en la utopía del siglo XXI y nuestro empeño es convertirla día tras día en realidad y anteponer, como diría José Antonio Carrillo Salcedo , "la dignidad frente a la barbarie".

