El Magreb da la espalda a Sarkozy
A continuación, los huéspedes de Gaddafi se reunieron a puerta cerrada y se separaron sin aprobar un comunicado común. "Aun así la reunión fue un aviso para Francia y Europa de que el diseño y el desarrollo de su planteamiento no gusta", asegura Amirah Fernández.
El ministro de Exteriores tunecino, Abdelwahed Abdalá, intentó ayer atenuar el impacto de la cita de Trípoli reiterando el respaldo de su país al proyecto de Sarkozy. Rabat también lo hizo, a principios de semana, por boca de una secretaria de Estado.
El rey Mohamed VI no acudirá, sin embargo, según fuentes diplomáticas marroquíes, a la convocatoria de París, donde será sustituido por su hermano Moulay Rachid. Tampoco lo hará el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, según varios medios de su país empezando por el electrónico Tout sur l’Algérie.
La presencia en París del primer ministro israelí, Ehud Olmert, es para argelinos, libios e incluso sirios un argumento de peso a la hora de negarse a acudir a la cita. "¿Se trata de una astucia para imponer el Estado hebreo a los árabes que carecen de relaciones con Israel?", se preguntaba ayer el diario argelino L’Expression.
"Pero cada país invitado tiene también sus razones particulares", señala Amirah Fernández. "Libia quiere presentarse como el defensor de la unidad árabe; Argelia se muestra suspicaz ante una iniciativa de la antigua potencia colonial; Marruecos teme que su relación bilateral privilegiada con Bruselas resulte perjudicada, etcétera".
"Sería paradójico que el Magreb dividido se una, por una vez, para marcar distancias con una oferta europea", concluye el investigador de Elcano.

