El Magreb paga el precio de su desunión por Francis Ghiles
Abrir las fronteras que aíslan entre sí a los países del norte de África, fomentar la libre circulación de las personas, las ideas, las inversiones y la energía, animaría a los hombres y a las mujeres magrebíes -y concretamente a los empresarios- a hacer frente al desafío de la mundialización en sus propios territorios. Si estudiamos las economías de los países magrebíes y analizamos en concreto los sectores energéticos, el transporte aéreo, el sistema bancario y la industria agroalimentaria, llegamos rápidamente a la conclusión de que sus intereses son complementarios y mucho más importantes de lo que parece a primera vista. El coste económico, y en consecuencia social y político, de lo que ha dado en llamarse el "No Magreb", o sea, la desunión actual de esta zona del mundo, es enorme.
El agua es, asimismo, un desafío de dimensión regional, como lo es el desarrollo de las energías renovables. Y así, tantos otros asuntos.
Los desafíos a los que el norte de África tiene que hacer frente ofrecen una excelente ocasión para modernizar unos sistemas de producción y de gobierno con frecuencia obsoletos, y construir un nuevo mundo. Es decir: productos y maneras de trabajar acordes con el siglo XXI que darían a las mujeres y hombres hoy parados o subempleados la oportunidad de descubrir ideas y mundos que desconocen. La empresa privada, la educación y una justicia equitativa podrían ser el corazón de esta revolución, pero nada se hará sin una fuerte ambición política.
Se dice que el lanzamiento de la Unión del Mediterráneo puede ayudar a revigorizar el Proceso de Barcelona, a conducirlo más allá de la política de proximidad de la Unión Europea, que conserva plenamente su vigencia. Ojalá, pero cabe hacerse un par de preguntas. ¿No debería Europa atreverse a llevar a cabo una política común mucho más ambiciosa respecto al Magreb sobre dos o tres cuestiones clave, siendo la de la energía una de ellas? ¿Es mucho pedir a las élites políticas del Magreb que reconozcan que sus políticas nacionales destruyen valor en todas las etapas de la cadena económica y carecen de rentabilidad?

