La cuestión turca por Gema Martín Muñoz

Ante la imposibilidad de llegar a un entendimiento con ese particular sector "laico", Erdogan parece estar dedicado sobre todo a impedir la fragmentación cuando sus 341 diputados se encuentren sin liderazgo y sin agrupación política, refundar el partido (él podrá presentarse a las elecciones como candidato independiente) y llevar a cabo las necesarias reformas que pongan fin a las injerencias del Ejército y del poder judicial en el poder legislativo, es decir, consoliden un Estado de derecho democrático, aprovechando el descrédito interno y externo que todo este proceso va a entrañar.

La Turquía de hoy no es la de 1997 cuando el precursor del PJD, el partido Refah, padeció un proceso similar, como tampoco el PJD de hoy es el Refah de ayer, ni Necmettin Erbakan era Tayyip Erdogan. Eso es lo que no entiende esa vieja guardia "laica", anclada en el pasado, ensoñadora de la intervención del Ejército y ajena a los cambios de la política nacional, regional e internacional. Esperemos que la Europa de hoy tampoco sea la Europa de entonces y sepa estar a la altura de la necesaria defensa de quienes están siendo objeto de un acoso judicial muy poco democrático y que sin embargo acatarán la sentencia buscando una nueva respuesta democrática que siga llevando a Turquía por la vía del cambio.

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