Niños africanos: sí hay solución por Paloma Escudero
Tenemos la llave, forjada con la acción en políticas públicas, la capacitación de personal y el desarrollo de organizaciones locales, tres pilares que sustentan la combinación esencial para poder implementar recursos en la acción directa con los niños y su entorno. Es esta suma la que ha conseguido ganar terreno a las estadísticas más terribles.
El sida, con 400.000 menores de 15 años infectados en 2007, encuentra cada vez más impedimentos para seguir adelante. Miles de madres portadoras del virus reciben tratamiento para evitar la transmisión a sus hijos y, para la esperanza de los menores que llegan a contraerlo, en regiones del Este y Sur de África, el acceso a retrovirales para menores de 15 años ha aumentado en un 5% en tan sólo un año.
La malaria, que mata a unos 800.000 niños al año, también retrocede, gracias a la distribución de mosquiteras impregnadas con insecticida, que tienen un coste de ocho euros el paquete de dos mosquiteras. Su distribución se ha triplicado en los últimos años en 16 países del África Subsahariana.
Los cientos de miles de muertes por diarrea han sido atajadas por intervenciones que propician el acceso al agua potable, a una higiene y un saneamiento adecuados, y a unos servicios de salud básicos. En Benín, el presidente anunció el año pasado la desaparición de las tasas en servicios de salud a mujeres embarazadas y a menores de cinco años; y en Ghana, ningún niño ha desaparecido a causa del sarampión desde 2004.

