Niños africanos: sí hay solución por Paloma Escudero

Ya tenemos pruebas, claras y sencillas, de que reducir la mortalidad infantil no es ninguna utopía. La clave del éxito se puede cuantificar en la mayoría de los indicadores con los que Naciones Unidas mide el desarrollo humano, pero hay dos aspectos que no deben pasar desapercibidos. Uno, que el camino recorrido es producto de la suma de pequeñas y medianas alianzas de organizaciones de acción humanitaria con algunos gobiernos, con otras organizaciones del sector y con las comunidades y familias directamente afectadas. Y dos, que para seguir avanzando, es necesaria una alianza global, la supervivencia infantil debe entrar en la agenda de los grandes foros mundiales. Es la única forma, cambiar desde dentro, empezando por la acción de gobierno, y desde fuera, con el apoyo de organismos y foros internacionales.

El reto es alcanzable. Ya no mueren 20 millones de niños antes de cumplir cinco años, ahora mueren menos de 10 millones. Y, hoy, un niño que nazca en un país africano debe saber que tiene el doble de oportunidades de llegar a cumplir cinco años y que, además, el mundo ha descubierto la llave para conseguir que las generaciones futuras tengan cada vez más garantías de supervivencia.

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