La generación más brillante está condenada por Ángeles Espinosa
"Hasta ahora todo el mundo iba la Universidad y eso aseguraba un empleo en la Administración, pero el Gobierno ha dejado de proveer puestos de trabajo", constata Abdel Monem Emara, ex ministro egipcio de la Juventud durante la década de los noventa. Así que los jóvenes se quejan de que no encuentran trabajo, o de que si lo encuentran, el salario es muy bajo. "No pueden decidir su futuro", señala Emara, ahora director de la Fundación Actores del Cambio dedicada a la formación de los jóvenes.
"No tengo ninguna perspectiva sobre mi futuro", admite Parastoo, una iraní de 26 años en paro. "Tal vez no sea muy grave estar sin empleo dos o tres meses, pero no tengo claro cuánto va a durar esa situación y eso me asusta".
"La región no está invirtiendo de forma adecuada en su activo más importante: su gente", denunciaba el jeque Mohamed Bin Isa al Jalifa, director general del Consejo de Desarrollo Económico de Bahrein, en un reciente debate del Foro Económico Mundial. Y, sin embargo, Oriente Próximo destina un 5% de su producto interior bruto a educación, frente al 3% de otras zonas como el Este Asiático o Latinoamérica.
El ex ministro egipcio apunta a dos problemas. Por una parte, aunque la educación básica se haya hecho universal, en las clases más modestas, "muchos chavales dejan la escuela para ayudar a sus padres acuciados por salarios que no les permiten mantener a sus familias". Esto no sucede en la clase media, "pero a quienes permanecen en el sistema educativo público, no se les enseña a pensar por sí mismos y carecen de habilidades de comunicación, gestión y toma de decisiones".
"No tenemos preparación ni medios para salir de esta situación. No podemos encontrar nuestro lugar", se duele Zina, estudiante de comercio en la Universidad de El Cairo, de 24 años.
"Los jóvenes de hoy están mucho más educados que nunca y sin embargo valen menos [en el mercado laboral]", apunta Ragui Eso conduce a la frustración y a un estado de transición interminable. Así que pasan de los 21 a los 30 años esperando a poder asumir el papel de adultos, algunos incluso más tarde.

