La generación más brillante está condenada por Ángeles Espinosa
Además, no se trata sólo de la dificultad de encontrar trabajo estable. También ha habido cambios en el estilo de vida que complican el problema. El acceso de las mujeres a la educación hace que la mayoría rechace vivir con la familia del marido como venía siendo tradicional. Proveer el techo común es una responsabilidad que recae sobre el novio. Con los precios actuales de la vivienda se convierte en una tarea titánica, incluso si sólo se aspira a alquilar. Además, dado el carácter asimétrico del matrimonio islámico, las familias de las chicas tratan de protegerlas de un posible repudio pidiendo dotes millonarias.
"Por un piso de 60 metros cuadrados piden 50 millones de riales de fianza [3.500 euros] y otros cuatro de renta mensual", se queja Amir que gana el equivalente de 200 euros al mes. "Lo mínimo cuesta 18 millones por metro cuadrado. Pero para cuando logro ahorrar el precio ya se ha multiplicado por dos o por tres. Si tu familia no puede ayudarte, te quedas soltero", concluye.
Y dado el papel central del matrimonio en Oriente Próximo, los solteros se van quedando sin oportunidades sociales y económicas. No hace falta ser experto para darse cuenta de que estamos ante una bomba de relojería. Desde el 11-S, numerosos analistas han advertido de que el creciente malestar y frustración entre los jóvenes de Oriente Próximo constituye un caldo de cultivo favorable para el radicalismo islámico y, eventualmente, al terrorismo.
"La vuelta a la religión constituye una nueva forma de liberarse", señala el padre Williams, un jesuita egipcio que trabaja con chicos de la calle y ha visto el avance de los Hermanos Musulmanes en su país. "Quienes no tienen la capacidad de reflexionar, pueden abrazar el suicidio", admite, aunque, en su opinión "tras lo ocurrido en Irak también hay voces que empiezan a criticar la manipulación del islam".
"Es claramente un factor de riesgo", admite Ragui. "Aunque no es automático, algunos jóvenes infraempleados han caído en las redes de grupos extremistas. Pero no hay datos concluyentes. Por su propia naturaleza, no podemos recabar datos sobre su composición. Ahora bien, cuando preguntamos qué es lo más importante en sus vidas, un número creciente responde que la religión. De ahí que debamos ofrecerles actividades significativas y valiosas que, si no dan grandes salarios, al menos proporcionen preparación y respeto", sugiere el director del Population Council.

