Mujer y emprendedora, la difícil ecuación
JOSEP M. SARRIEGUI 10/02/2008 EL PAÍS
En qué piensan las mujeres emprendedoras cuando se les permite explayarse bajo el amparo del anonimato y la espontaneidad? Bajo esta premisa, la escuela de alta dirección y administración de empresas Eada ha realizado una encuesta a 23 emprendedoras españolas, la gran mayoría al frente de firmas pequeñas o medianas. En ella expresan los obstáculos y satisfacciones que se presentan a diario por su condición de empresarias, así como los motivos por los que decidieron dar el paso de poner en marcha una compañía propia.
El resultado se sale de la farragosa pauta habitual. Aquí no hay porcentajes, sino vivencias reales extraídas del día a día. Y una de las llamativas conclusiones es que muchas mujeres al frente de una firma siguen interiorizando una visión machista y asumen que emprender y moverse con soltura en el mundo de los negocios es cosa de hombres. Empiezan a vislumbrarse ciertos cambios de mentalidad, sí, pero a paso muy lento.
El ‘techo de cristal’
"He matado a mis propios demonios". Valga esta muestra como ejemplo de la crudeza de algunas respuestas a la pregunta por los motivos que impulsaron a dichas mujeres a abrir un negocio. En este caso esos demonios eran el tener que trabajar para otros y el disponer de poco control sobre la propia vida. Pero hay más. Entre ellos, cómo no, el famoso techo de cristal, una forma de organizar el trabajo que, al llegar a cierto nivel, le impide a la mujer seguir ascendiendo en la jerarquía de una empresa u organismo, por prejuicios o motivos relacionados con la discriminación de género.

