Mujer y emprendedora, la difícil ecuación

Reducción de jornada

Julia Alonso le pone nombre y apellido a este repaso hasta ahora anónimo. Tras más de diez años trabajando por cuenta ajena, el año pasado dio a luz a la empresa Secretariado y Protocolo, una firma online de asistencia ejecutiva, elaboración de documentos, traducciones, intérpretes y consultoría de protocolo. Con 39 años y radicada en Alicante, ha sido una de las participantes en la encuesta. Reconoce que, además de tener muchas ideas en la cabeza con ganas de desarrollar, en su anterior trabajo "estaba desanimada, con horarios fatales que conllevaban una disponibilidad total".

Tras pedir y conseguir la reducción de jornada, se encontró con que la carga de trabajo era prácticamente la misma, el sueldo "ridículo" y la sensación era de estar completamente relegada. "Di el paso de montar la empresa cuando me vi desbordada", confiesa. Encontrar las vías de financiación iniciales fue el peor trago. Superado éste, asegura que la flexibilidad horaria y el poder organizarse ella misma es lo que más le compensa, aunque ahora trabaja más que antes. Este diario la localizó en el móvil a media mañana de un lunes. Estaba en el médico, obligada por una urgencia de su hijo. "Antes", sostiene, "esto era un problema, ahora no. El trabajo pendiente ya lo haré, aunque sea a las doce de la noche, o mañana".

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