Mujer y emprendedora, la difícil ecuación
Carlos Morales reconoce, no obstante, que, aunque quizá con lentitud, "el panorama ha cambiado para la mujer y en particular para la mujer emprendedora; en términos sociales el cambio se ha producido en los últimos 25 años y en términos más empresariales sobre todo a partir de 2000, generando un espacio social nuevo". Con todo, sostiene, "muchas mujeres no acaban de desprenderse de los resabios de una cultura empresarial masculina, los llevan incorporados y se nota cuando intentan justificar el machismo latente en sus esposos y parejas" en las tareas domésticas. El uso de verbos como "colaborar" o "ayudar", en lugar de "hacer" o "llevar a cabo", evidencia, según los investigadores, que los cambios aún no son profundos.
A pesar de todos los obstáculos, "la sensación de liberación" es otro de los rasgos de las respuestas de las entrevistadas, sobre todo por poder organizar su propio trabajo, y hacerlo con métodos personales y según las prioridades de una misma. "Independencia", "flexibilidad", "autonomía" y "libertad" son términos muy repetidos, aunque acompañados también de "esfuerzo", "disciplina", "más responsabilidades" y "trabajar más horas".

