«Todos somos nómadas digitales» entrevista con Fatema Mernissi
Lo afirma y lo enseña en uno de esos esquemas repletos de datos y fuentes que prepara antes de sus conferencias. Para analizar este tipo de relaciones peligrosas, y tras los atentados suicidas en Casablanca (abril, 2007), Mernissi organizó un seminario titulado ¿Con qué sueñan los jó-venes?, en el que reunió a diversas generaciones, gente con estudios y sin ellos, artesanos y escritores. La conclusión: ?Debe evitarse de una vez por todas y en nombre de los derechos humanos ese reflejo discriminatorio de insultar a los jóvenes en general y a los pobres en particular cada vez que hay un atentado?.
¿Cómo luchar contra esa falta de entendimiento, los estereotipos?? [Ella hojea un libro de fotografías sobre Marruecos de Alfredo Cáliz y se detiene en una en la que un montón de cabras aparecen subidas a un árbol, y de ahí surge un tema, un discurso, una historia?]. Es el acebuche, que produce el fruto del que se extrae el aceite de argán. ¿Lo conoces? Las tribus bereberes del suroeste lo usan en su dieta y como medicina. Un cosmético buenísimo, para todo? Pero debes usarlo por la noche? Por el día, no, es dañino con el sol?
En un foro organizado por el Centro Niemeyer, en Avilés, hablará usted [lo habrá hecho ya] de cómo enfrentarse a la soledad y la depresión como viajeros globales que somos. ¿Le preocupa la depresión hoy? Sí, todo el mundo parece estar deprimido? Aquí también, no sólo en Occidente. Lo planteo así: Estrés y depresión como problemas planetarios causados por la nueva religión del mercado. Son temas que nos preocupan y ocupan también; mira, por ejemplo, Al Arabi, revista de Kuwait, edición de abril pasado. Titula La ansiedad es nuestra epidemia del siglo. Entre la lista de causas están primero los problemas familiares, pero hay otros nuevos que revelan que la sociedad árabe actual está invadida por el consumismo. ?Una sociedad regida por valores materiales y beneficios, y las batallas consiguientes para conseguirlos?. La nueva fe mundial es la religión del mercado. Y tiene un aparato eclesiástico completo. Lo dice Richard C. Foltz: hay sacerdotes (economistas), misioneros (la industria publicitaria) y una iglesia (el centro comercial). Posee hasta un sistema ético cuya máxima virtud es ir de compras. Y los fieles se llaman consumidores.

