«Todos somos nómadas digitales» entrevista con Fatema Mernissi
¿En qué otros proyectos anda? Buscar, por ejemplo, cómo se dice ?te quiero? en marroquí o en bereber, en ciudades o en los pueblos, en una música u otra? Ése es el concepto. Yo sé como se dice aquí, en árabe, pero no en las montañas. Hay nuevas creaciones del lenguaje?
¿Y cuántas palabras hay sobre depresión? Muchas: confuso, triste, quemado, avergonzado? Voy a escribir un libro sobre cincuenta palabras que he descubierto?
¿Qué pasa con todas estas ?webs? para encontrar pareja?? ¿No son un peligro para el matrimonio tradicional? ¿Es posible casarse a través de Internet? ¿Esos matrimonios son ?halal?, están aceptados por el islam? No. Para que un matrimonio sea válido tiene que haber testigos físicos. Pero se están dando todo tipo de casos. Incluso divertidos. Un chaval se casó con una mujer de Finlandia, obtuvo el visado, se fue a verla y regresó pronto porque allí había sólo tres horas de luz? ¡Ja, ja! Sucede. Y creo que fue en la Embajada canadiense donde me contaron que había un montón de demandas para matrimonios? Bueno, una cosa es segura al hablar de jóvenes: que no te puedes ganar la vida si te quedas sentado en casa. Seas de donde seas, americano o africano. Es más, tradicionalmente, el islam empuja a la movilidad como forma de aprendizaje y crecimiento. Tenemos la luna, los ciclos?; si no hay agua aquí, vas allá. La Tierra no tiene límites. Por eso no me sorprende que los musulmanes sean los más beneficiados con Internet. Ya tenían su comunidad creada. Una mundial que hace que en ningún sitio seas extraño: sucede en los viajes, en los mercados. Por ejemplo, a mí me enloquece la joyería, y cuando voy a Dakar (Senegal) a comprar plata me dicen: ?¿De dónde eres??. ?Ah, Marruecos?. Y el precio baja. No bromeo. Es el sentido de comunidad? Algo fabuloso que Internet ha revitalizado. Aquí hay cibercafés por todas partes.
La familia tradicional debe de andar preocupada con tanto intercambio? No tanto, es que eso forma parte del teatro oficial. Aquí sucede como con las familias católicas en Europa: se violan las reglas todo el tiempo; pero de puertas afuera, nada se ve. Catolicismo pragmático. La diferencia entre lo que es público y lo que es privado. Aquí es igual.

