Michal Govrin: la maldición de errar

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Michal Govrin.

Michal Govrin revela la dimensión pasional e incluso erótica del conflicto israelo-palestino. Nacida en Tel Aviv, esta novelista, poeta y directora de teatro, hoy día vive entre Israel y Estados Unidos. Fue recompensada con la distinción Acum 2003, que premia la mejor obra literaria del año en su país.

Entrevista realizada por Jasmina _opova

En la actualidad usted vive entre dos continentes. ¿Qué le aporta esa experiencia?

Vivir entre dos mundos es una de mis características como escritora, la de tomar al mismo tiempo un punto de vista próximo y lejano sobre mí y sobre el mundo. Desde niña siempre pensé que la “verdadera vida” pasaba por la escritura. Pero mi sueño se deshacía porque todos los escritores que admiraba hablaban de países remotos donde se vivían niñeces fascinantes. En cambio, yo, ¿cómo habría podido describir el aburrimiento profundo en el que trascurría la mía, arrinconada entre padres envejecidos –ambos se habían vuelto a casar y sus familias anteriores aún vivían o habían desaparecido y yo ignoraba de ellas prácticamente todo– en un departamento en el tercer piso de Tel Aviv?

No tenía otra salida que huir. Partí pues a doctorarme en París. Fue una manera de confrontarme conmigo misma, de interrogarme a distancia. En un siglo de exilios y migraciones, no era la única en vivir la experiencia de querer su propia historia cuando se está lejos del país. Me convertí en extranjera, en una “minoritaria”, una exilada, parecida a los vagabundos de la esquina. Fue ahí cuando por primera vez tuve el sentido del otro.

A mi regreso a Israel ya no fui la misma. Me fui de Tel Aviv para instalarme en Jerusalén. Siento la tensión sin embargo que existe entre esas dos ciudades como un conflicto entre lo sagrado y lo profano.

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