Michal Govrin: la maldición de errar

¿Dónde está la traición, dónde la lealtad? Es el tema crucial de "Sur le vif". Se lo trata desde un punto de vista personal, erótico y político. Interrogándose también respecto de si traicionar convicciones demasiado rígidas no equivale en el fondo a un verdadero acto de lealtad. Es una pregunta que una mujer se formula sin duda de manera más lacerante, en la media en que se le concede raramente el derecho de hacerlo pues las mujeres tienen raramente la posibilidad de dominar su vida y su cuerpo.

Usted enseña en la Escuela de teatro visual de Jerusalén. La novela y el teatro son también dos mundos por los que navega.

Me sucede, como a un actor, “improvisar”, conducir la escritura hacia espacios desconocidos, incluso de mí misma, sólo por perseguir y alcanzar lo no dicho. Con frecuencia acudo al monólogo, pues me permite captar las sutilezas y fluctuaciones de la voz , del instante que huye. Por el ritmo, las respiraciones, la presencia física, “guío” al lector a “interpretar” ese monólogo, a vivirlo con la intensidad de un actor que se deja llevar por el papel que interpreta.

En Israel, como profesora de jóvenes directores de teatro, trabajo con estudiantes de horizontes diferentes, cuando no opuestos, como los que suele producir esta región: jóvenes que expresan a través de Chéjov el dolor que experimentaron tras la retirada de las colonias judías de Gaza, o jóvenes palestinos que se esfuerzan por expresar su dolor por medio de la escritura o la dirección teatral.

Mi procedimiento fue siempre el mismo: permitirles desarrollar su talento e ir hasta el fin de su misión de artistas, al tiempo que llevan a cabo un compromiso visceral con el teatro, un compromiso sincero y objetivo, por encima de todo, por la dimensión humana del teatro, por el humanismo.

Publicaciones Similares